¿Sabías que 4 de cada 10 adultos mayores de 20 años padecen algún tipo de degeneración discal?
Incluso, se ha observado que esta probabilidad aumenta con la edad, siendo de un 50% para las personas de más de 30 años, 70% para los mayores de 40 años y 80% para los mayores de 50 años.
Así lo demuestra el estudio de Brinjink de 2015, sobre la protusión discal, que es la patología de la que te vamos a hablar hoy, además de esclarecerte las similitudes y diferencias que presenta con las hernias de disco.
Y es que esta dolencia es muy común. La gran mayoría de las personas adultas presentamos algún tipo de protrusión discal en algún nivel, aunque no nos ocasione una incapacidad a la hora de realizar una actividad física.
¿Qué es una protusión discal?
La palabra “Protrusión” procede del latín “protrudere”, que se refiere al desplazamiento de un órgano más allá de su ubicación habitual.
Pero antes de adentrarnos en este artículo queremos explicarte un breve matiz:
Si eres buen observador/a habrás visto que hemos escrito protrusión y protusión (sin la r entre la “t” y la “u”. Aunque el término correcto que admite la RAE es el primero, nosotros nos vamos a escribirlo con la derivación incorrecta (protusión), ya que es la palabra que está más extendida.
Aunque también puede producirse por un traumatismo en la zona de la espalda, la protusión discal normalmente se forma por el envejecimiento de los discos intervertebrales.
Para entenderlo vamos a detenernos un momento en la columna vertebral:
Las vértebras están formadas de hueso y los discos intervertebrales, que presentan una estructura fibrocartilaginosa que adoptan forma de cuña que coincide con las curvaturas normales de la columna y, de esta manera, permiten sostener cargas.
Debemos distinguir 3 partes en el disco: una central, más gelatinosa y formada en su mayor parte por agua o, también conocida como núcleo pulposo, una exterior que lo envuelve o anillo fibroso y, la placa terminal cartilaginosa, que sirve como sostén y soporte de cargas.
Diferencia entre hernia y protrusión
Tanto la hernia como la protusión discal pueden suceder en cualquier parte de la columna, ya que se trata de un problema en los discos que separan las vértebras entre sí.
La protrusión se produce cuando hay una degeneración del disco y las fibras que lo rodean se abomban. Esto es muy normal que nos ocurra a casi todos con el habitual uso de nuestra espalda.
De hecho, la gran mayoría de las personas adultas presentamos algún tipo de protrusión discal en algún nivel y no nos ocasiona una incapacidad a la hora de realizar una actividad física.
Mientras, la hernia de disco se produce cuando aparecen fisuras en las fibras que rodean al disco y sale al exterior parte del núcleo pulposo.
Factores que pueden favorecer la aparición de una hernia discal o protusión
Entre las causas de protusión discal más frecuentes, podemos destacar las siguientes:
- Debilidad muscular
- Pasar muchas horas sentado. Lumbalgia y sedentarismo están íntimamente ligados, pero ya le dedicaremos un artículo aparte con más detenimiento.
- Genética
- Falta de ejercicio
- Actividades físicas intensas con mucha carga y malas posturas
- Deficiente hábitos posturales en las actividades cotidianas
En algunas de estas situaciones, como consecuencia, se comprime una raíz nerviosa y se puede llegar a presentar un síntoma doloroso.
A pesar de todo ello, en la mayoría de los casos no se puede llegar a determinar la causa inicial que desencadena la protusión, por lo que se termina considerando por un sobresfuerzo en las actividades de la vida cotidiana.
Posibles soluciones y tratamiento de la protusión discal
Llegados a este punto, habrás comprendido la importancia de cuidar tu columna para evitar que esas posibles protrusiones no aparezcan o, si ya existen, que no evolucionen a hernias discales.
Para prevenir una protusión discal es aconsejable mejorar la mecánica de la columna, así como fortalecer y estirar la musculatura de la espalda, entre otras indicaciones.
¿Es útil una radiografía o resonancia magnética?
Las pruebas diagnósticas complementarias que desde los servicios de traumatología o reumatología se solicitan de manera casi rutinaria, no suelen ser útiles para el abordaje de estas patologías.
Si bien, mediante dichas pruebas podemos observar la columna y los discos intervertebrales, lo cierto es que no es correcto establecer una relación causa-efecto entre el dolor del paciente y los hallazgos radiológicos.
De hecho, en la mayoría de ocasiones, los pacientes intervenidos en una operación de hernia discal, siguen con dolor tras la cirugía.
También sucede el caso contrario, un paciente con un dolor muy incapacitante, pero que en las pruebas de imagen no se observa patología.
¿Y por qué me duele entonces?, te cuestionarás
Es muy normal hacernos este tipo de pregunta. Solo actuando responsablemente, dándonos cuenta de la importancia que merece cuidar de nuestro cuerpo, seremos capaces de prestar la atención necesaria a esa molestia y no dejar que empeore y más adelante nos ocasione una incapacidad más grave.
Según afirma el doctor F. Kovacs en su libro «El libro de la espalda: Como entender, evitar y superar los problemas de espalda«, el 95% de pacientes que sufren dolor de espalda se debe a un síndrome mecánico inespecífico, que se origina en las partes blandas. Normalmente es como consecuencia de un mal funcionamiento o sobrecarga de la musculatura.
De hecho, menos del 1% de casos se deben a una enfermedad sistémica y menos del 4% a un problema en la estructura de la columna.
Así, que podríamos terminar concluyendo esta parte, destacando que atender nuestro cuerpo es esencial, pero a veces es inevitable encontrarnos con dolores de espalda como este que estamos explicando.
Protusión discal: ejercicios recomendables
Si no lo has hecho ya, es importante que tomes conciencia de que el ejercicio físico es fundamental para mantener una columna flexible y sana. Al igual que conseguir un adecuado tono muscular que ayude a proteger nuestras articulaciones.
Por ello, desde aquí te recomendamos que dediques entre 2 y 3 horas como mínimo a la semana a realizar una actividad física moderada.
Puedes practicar el deporte que más te guste. Son beneficiosos aquellos en los que se potencia el trabajo aeróbico de todo el cuerpo, como por ejemplo la natación.
Si lo prefieres, existen muchas tablas de ejercicios que puedes realizar en casa aunque tengas poco espacio y sin contar con material específico.
Otros consejos posturales para el dolor de espalda
Si quieres aumentar un poco de intensidad, puedes fortalecer abdominales y lumbares con ejercicios específicos para ello, con los que mantener en buenas condiciones y sin sobrecargar a la musculatura que rodea a la columna.
En el trabajo, es recomendable adoptar una posición que no resulte incómoda, tanto si es sentado, de pie o realizando algún tipo de movimiento.
Es muy aconsejable llevar siempre la posición de nuestros hombros hacia atrás y mantener la mirada hacia delante sin llegar a flexionar demasiado el cuello.
En posición sentada, la cadera debería colocarse con las piernas no demasiado flexionadas y conservando la alineación correcta de la columna.
Mientras, en la posición de pie intenta evitar que ambas caderas rueden hacia atrás y lleva la carga de tu abdomen hacia delante.
De todos modos es aconsejable consultar con un profesional que nos pueda aconsejar de las diferentes posturas que adoptamos, como los fisioterapeutas en Móstoles de AFIDAS.
Tratamiento fisioterapéutico para la mejora o prevención de las protusiones discales
Teniendo en cuenta estos dos aspectos, cuidando nuestra alimentación e hidratación y evitando el sobrepeso y el sedentarismo, estarás cuidando correctamente tu cuerpo evitando tener que ir al médico por una protusión discal, una lumbalgia o un simple dolor de espalda leve.
De todas maneras, es conveniente que un fisioterapeuta, además de explorarte y aplicarte un tratamiento manual e indoloro, y te aconseje sobre los siguientes aspectos:
- Hábitos posturales recomendados con tu vida diaria
- Posturas relacionadas con la práctica de ejercicios de estiramiento y de movilidad.
- Técnicas de relajación muscular
¿Te sientes relacionado con estos factores que pueden provocar una protusión discal o una hernia y, quieres ponerles solución?